Politoxicomanía leve
Sabes que en el fondo son drogas.
Muchos lo niegan, a menudo los que las consumen, y más los que te meten en ese mundo de vicio y horas de viaje. Tu lo sabes, lo sientes. Antes de que su efecto termine sabes que volverás a consumir otra vez. No hay problema siempre que pilles y tengas para varios días, quizás semanas, y con suerte, meses. Pero lamentas cuando la dosis apenas te llega para unas pocas horas a la semana, no quieras imaginar cuando sólo son minutos. En ese momento quieres más. Acabaste tu parte y cuentas los segundos hasta la próxima vez. Alucinas, te impacientas, cuando se comenta que los peces gordos del negocio van a cerrar el grifo. Te asustas, cuando todo pinta mal y no volverás a tener hasta dentro de un tiempo.
Sí, ha sido un comienzo de año muy duro para todos. Y lo que nos queda. Se ven unos débiles haces de luz al final del tunel. El material llega con cuentagotas. Menos mal que hace unos días obtuve mercancía bastante aceptable como para ir tirando, aunque temo que una vez acostumbrado a ella, no podré soltarla hasta que el síndrome de abstinencia tenga piedad conmigo. Y olvidar, a duras penas, que formaron parte de mi vida.
No importa su nombre, da igual si el camello se llama Dexter, Claire, Michael, Hiro o Jack. Todas tienen algo diferente, pero la esencia que las compone es similar. Su efecto principal, atraparte, sumirte en un mundo que sabes que no existe, pero hacen que formes parte de el.
Maldigo el día que las conocí. O bueno, quizás no. Al fin y al cabo, sé que puedo dejarlo cuando yo quiera.
Bueno, no nos engañemos, de momento no quiero hacerlo.
Add comment 25 Abril, 2008


