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Por no haber elegido de Hobby la globoflexia
Bueno, por fin, ya estoy en casa. Siguiendo el topicazo, vuelta por navidad como el turrón (junto con el de los “dos patitos” al cumplir los veintidós, el hall de la fama de lo predecible).
Pues si, llegué el viernes (casi una semana sin tiempo para acercarme a vosotros y compartir mi vida de ciudadano común) gracias a quien sea y a tiempo. Sorprendentemente Iberia no estaba en huelga, hay que ver, como se estan amariconando… en fin.
Todo sucedió segun más o menos lo planificado: tocar el suelo, esperar a la maleta, abrazos de ama, de aita, y al coche de vuelta (comiendome un bocata de tortilla de patata así de grande, saboreando como si la comida de tu madre fuera pura ambrosia), que si bla, que si plis, que si Barcelona por aquí, que que tal has comido, que te veo mas delgao pero tranqui que estas navidades recuperas… vamos, lo típico.
Bueno, pues ya con resaca de la llegada (y consiguiente celebración “kuadrillal”) familia y demás comienzan con la (para nada sorprendente) contratación del pringadillo oficial navideño (Campanilla, que razón tienes xD):
- Bueno aita, voy a configurar el router Wi-Fi que compré en Barcelona, a ver que tal chuta en casa.
-Ah, “ya que estás” mira a ver que le pasa al ordenador que “no se”, esta lleno de mierda. (sonreír ligeramente en las comillas)
- (Ufff… lo sabía, os lo juro que lo sabía) Mmmm… vale, cuando volvamos del pueblo lo hago por la mañana (xDD ¿una mañana? iluso de mí…)
Pongo el router, funciona. Al día siguiente, marchamos al pueblo a pasar la nochebuena con la familia y tal. Llega el Olentzero, y aunque lo esperaba para reyes, se porta con un iPod de 30 Gigas para mí y un nano de 4 para mi hermano (nos quieren por igual, eh xD).
- Bueno, lo ha traido el Olentzero y no los reyes para que así le expliques a tu hermano como funciona (que tienes un master en iPods, y ya sabes, que tu hermano, maestro de 24 años, no sabe leer y ni buscar en Google como todo el mundo).
Una vez en Portu, enchufo mi iPod a mi pequeño para sincronizarlo con el iTunes, y hago lo propio con el de mi hermano en el de sobremesa. Bueno, pues acorde con Murphy, este último no funciona, no al menos en el sobremesa, así que…
-Aitor, hijo, ve a Bilbao y a ver si te lo cambian o que, tu sabras, como eres el que sabes..
Y claro, con esto ya suman dos. A la mañana siguiente, le echo un vistacillo al grandullón a ver que le pasa. Al de un rato:
-Aita voy a borrar mierda y a reinstalar Windows (= definición de caos, o sinónimo de error) porque esto no lo arreglan ni los L-Casei-Inmunitas.
Bueno, pues una vez puesto más o menos el sistema a punto (los USB no chutan bien, no al menos con la digital y tampoco con el iPod nano de mi hermano, que riman con ano) llega el siguiente recado:
- Aitor, hijo, habla con tu tía que le quiere regalar nosequé para el ordenador a tu primo, para que le ayudes (que en la tienda no tienen ni idea seguro, que tu eres más listo).Ya sabes, cuando quieras puedas (pero antes del dia 4, y de pasarte a por el jersey, de visitar al abuelo…).
Ya la agenda a reventar. A la que hoy vuelvo del PIN de hacer talleres para los crios, paso donde el vecino (es colega) a devolverle unas cosillas. Ahí se ilumina el letrero otra vez de “pideme que te ayude, que es gratis” de mi frente:
-Ah, me voy a pillar un portatil pa la uni, ya me echarás una mano.
-Bueno, no se como está ahora la cosa del mercado (sí sí, a mentir como un bellaco) asi que mejor vas a la tienda y que te orienten no?
- Ah, esque quiero un Mac, pero a los de ahora tambien le puedo meter Windows, y funcionan los programas en los dos y….
- (Uff… a ver, como explicarlo…)Ven, sientate, tenemos que hablar.
Y esta es mi realidad a día de hoy. Yo estos favorcillos no los hago realmente a disgusto, de hecho puedo pasar si quiero (pero no lo haré, como buen geek hay que aprovechar la mínima oportunidad para ir de listillo xD, es broma), pero bueno, se suman una serie de factores, que si en el fondo soy un buenazo, que como tenia ganas de ver a mi gente estoy más generoso, que me gusta ayudar a la gente… en fín.
Lo peor de todo esto es que, como dice Campanilla en su post:
{
“hay que ver que verguenza que llevas cinco horas aqui, pero bueno a ti te gusta, aunque no te preocupes que algun detallito te caera”.
En esos momentos te preguntas si esta persona, tambien le paga en detallitos al charcutero, al mecanico, al pintor …. pero no claro, el charcutero, elmecanico y el pintor no trabajan por amor al arte, a ti es que esto te gusta, ademas a traicion mola mas.”
}
Por cierto, no pienso hacer nada más, al menos por este año y principios del que viene. Una única excepción será para el que quiera que le eche una mano instalando Linux. Ahí si, que eso es por un bien común.
Y yo aqui me quedo, con el consuelo de los tontos >(8^B]
4 comments 29 Diciembre, 2006
Ya decía yo
Esta tarde, sobre las 20:00 me encontraba frente al portátil intentando configurar la webcam para usarla en linux, y así poder mandar el Window$ un poquito más a paseo, o al menos tener que depender menos de él para según que cosas, cuando he notado que mi rodilla, apoyada en el escritorio, se ha movido “sola”. Así que, creyendo que se trataba del movimiento que provoca el propio pulso del cuerpo, acentuado por la presión que ejercía con la mesa que monté yo solito del IKEA (¿fácil, JA!! los huevos!), he decidido recolocarme. Y ahí ha quedado la cosa.
En ese momento reconozco que he pensado ¿un terremoto? que va, no puede ser. Habrán sido las obras del AVE (oí que pasará por debajo de la Sagrada Familia, y yo vivo cerca) o algún metro-miura o algo así, así que he dejado lo del terremoto en una de esas paranoias que le entran a uno de vez en cuando.
Asi que he proseguido con mi tarea. No he conseguido configurar la webcam, pero he visto dos capítulos de The Amazing Race 8ª Edición, que por cierto, es rollo familiar por EEUU, así que paso un huevo de la 8ª de ahora en adelante.
Pues asta ahí todo normal. Pero ha llegado la hora de cenar viendo CQC cuando al de poco, haciendo zapping por el Auna Cable o como demontres se llame, veo la noticia:
“Un terremoto de 4.8º en la escala de Richter ocurrido en el sur de Francia se deja notar en Catalunya, Aragón y Navarra”
¡Toma ya!
A todo esto con el tipico gráfico del mapa y las ondas del terremoto, de esos que molan en plan “Yo estoy por ahí”. Dejando claro que Barcelona tambien estaba dentro de los circulitos.
¡Soy un crack! Tenía razón, no soy un paranoico, era verdad. Antes no se me ha ocurrido llamar a nadie, no vaya a ser que me llamaran flipao o algo, pero claro, si llamo ahora que se que es verdad, puede que ya vaya de listillo (“Bah, fijo que no has notado nada pero vas de que sí por hacerte el guay“). Así que lo escribo en el blog que para eso es mi sitio y soy amo y señor, WHA HA HA.
Como vereis, esta entrada no se trata de nada profundo ni reivindicativo, ni siquiera algo gracioso o vete a saber que mas opciones hay. No es más que un si-no-lo-comparto-reviento. Pero es de esos casos en los que una opción, por muy poco probable o remota que sea, resulta ser la correcta al tiempo. Y por eso le he enchufao la entrada, aparte de lo mencionado.
¡Hoy me siento orgulloso de mi mismo! He acertado. A ver si acierto el euromillones. Se me va la olla.
Así que ya estoy capacitado para gritar al mundo (frivolizando al máximo) que ¡¡he sobrevivido a mi primer terremoto!!
1 comment 17 Noviembre, 2006
Yo apruebo, ellos me suspenden
Aun estoy con la resaca de la carrera del domingo, en la que aparte de que Alonso se proclama campeón del mundo por segunda vez (lección de matemáticas para Alonsistas: 2<7 , xD ), y donde el Kaiser demostró por última vez en su carrera deportiva quien es capaz de remontar cuando las cosas no marchan bien (Fernandito subió solo dos puestos, que a mi ni me va ni me viene, pero por comentarlo). Y sin más. Bueno, decirles a todos los siervos del Sr. Calvo-de-Telecinco que vayan en masa al IKEA a comprarse artículos de almacenaje para guardar todas las tonterías amarillas y azules que compraron durante los dos últimos campeonatos. A ver que tal le va con McLaren (aunque ya veo lo fácil que será echarle la culpa al coche).
Bueno pues a lo que iba. Mi desprecio hacia ese ya multimillonario disfrazado de mecánico con el mono lleno de parches (¿no hay pasta para uno nuevo? xD, que malo) no viene más que a raiz de uno de los pecados capitales, que parece ser que fue creado especialmente para el: la soberbia.
Si, amigos. Alonso es soberbio como el solo. Cierto es que siendo el campeón del mundo de cualquier cosa ya te hace sentirte por las nubes, cierto es que si ese algo mueve millones de personas y de Eypos el pavo es más fácil que se te suba. Y también es cierto de, que si eres el mejor, pues déjate de modestias y grítalo a los cuatro vientos. En ese aspecto, no hay nada más que discutir.
Pero todo esto no está reñido con el reconocimiento a un equipo. Todos sabemos que por muy buen piloto que sea (que nunca lo he dudado, ojo, solo que pienso que no hay quien supere a Schumi), no es nada sin su equipo. Ese equipo al que el tanto adora, pero al que no tuvo problema alguno de echar pestulencias y una maloliente ristra de culpas cuando la carrera no había sido especialmente buena para el piloto asturiano. No, Sr. Alonso, no vale ir por ahí diciendo que has ganado tú, que gracias a tu equipo pero que el mérito es tuyo , y otro día decir que el equipo la ha cagado, pero que tú lo has hecho mejor imposible. No, no vale.
Eso es igual que como en el colegio. Los exámenes los aprobabas tú solito. Nadie más tenía nada que ver. Que mérito, que gran triunfo. Pero otros sin embargo te los suspendían. Tú no eras culpable, los herejes eran esos viles profesores y sus manías hacia tu persona. Ellos te ponían menos de un 5, pero tú lo habías hecho bien, eran ellos, malditos sean.
Y esta es una postura que, con perdón, me jode. Vale que muchas veces le echamos la culpa a los demás, quizas buscando un consuelo inútil, pero no estoy de acuerdo con el teorema de las cucharadas, oséase, una de cal y una de arena. No se puede hacer lo mismo que la afición del Madrid, sentirlo hasta la muerte cuando todo va bien, o dejarlo morir pudriéndose en el infierno cuando todo va mal. Por algo soy del Athletic. Cuando las cosas van mal, hay que saber tragarse el orgullo y reconocer tus propios errores. Eso nos hace más fuertes y más seguros de nosotros mismos. Y cuando todo va bien, claro que sí, hay que salir a celebrarlo, pero acordándose de todos los que estuvieron allí cuando tocamos fondo.
Porque ya se sabe en que momentos se demuestran quienes son los que realmente importan. Que de juerga sale cualquiera.
2 comments 23 Octubre, 2006
Beti gurekin, Plutoi
(traducido, “Siempre con nosotros, Plutón”).
Y es que, como ya sabemos todos a día de hoy, Plutón nos ha dejado. Segun expertos, no es un planeta, y por eso baja a segunda división. Ahora toca cambiar. Sí, cambiar libros de texto y enciclopedias es relativamente sencillo, para muestra un botón, pero ¿cuanto costará cambiar eso en nuestras mentes? Sino, planteo un ejercicio. Recita los planetas de carrerilla, los de ahora, los de Agosto de 2006:
Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, y Pl… mierda, no.Repetimos:
Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Y ya. No hay más. Que soso. Falta el punto y final del dictado, falta el “Y PLUTÓN (con acento en la O)”.
Realmente no es algo vital e importante, pero sirve para darte cuenta hasta que punto lo que nos enseñaron en el colegio esta completo o faltan datos. Ya se vio que, por diferentes motivos, lo que aprendieron nuestros padres varía de lo que aprendimos nosotros (Dictadura se le llama). Pero seguro que nuestros hijos no aprenden lo mismo que nosotros. Para empezar, este no es más que un “pequeño” cambio. Pero el tiempo pasa, y cuando nazcan nuestros hijos habrá muchas más páginas en el libro de Historia (con mayúsuculas). Porque está claro, de ahora se conocen más datos y da para escribir más. Esto demuestra, desde mi punto de vista, lo incompleta que está la información básica que recibimos de pequeños sobre hechos que sucedieron hace mucho tiempo. Quizás no sepa explicarme bien (será problema del período de exámenes que estoy viviendo), pero el trasfondo está bastante claro.
Ya se dice que la educación es un proceso que comienza en tu naciemiento, y concluye con tu muerte. Y en ese proceso, aprendes y asumes muchos datos, que a menudo son contradichos mas tarde, he aquí pues el ejemplo. Lo que nos queda a nosotros es abrirnos a este tipo de cosas. No hay que renegar con cabezonería, como ya he escuchado por la calle. No hay que cerrarse en el “así me lo aprendí yo”.
Hay que entender que el mundo sigue su curso, que existen los cambios (a menudo mucho más profundos e importantes que este), que éstos dan miedo en un principio, pero a medida que asumimos nos vamos haciendo más y más fuertes. Saber que a todos nos llegan, quizás sea la razón que hace esta vida más interesante.
PD: Sí, a veces se me va…
2 comments 25 Agosto, 2006
Entre robles y abedules (parte IV)
super(parte3);
Un silencio inmediato llenó de misterio cada rincón del frondoso bosque , dejando a Ed y Fabrizio con la incertidumbre de lo que pasaría a continuación. Los dos vástagos se encontraron en un extraño estado de paz absoluta. Sumidos en una especie de dimensión paralela, sentían que todo aquello que sucedía a su alrededor formaba parte de otro mundo. No se oía el más mínimo de los sonidos. Todo, los rugidos de la bestia, los sonidos de las balas, el ulular de las aves nocturnas, todo se había calmado. Por un momento, ambos deseaban quedarse en esa situación por el resto de su no-vida, permanecer en ese estado de calma varios siglos, incluso milenios.
Repentinamente, volvieron a la realidad. El cuerpo de desnudo de Vertrem se encontraba boca abajo a los pies de Fabrizio. Retomada ya su forma humana, el cuerpo mostraba numerosos orificios de bala, y ocho brillantes empuñaduras sobresalían entre sus homoplatos. A su lado, el cadáver de un bebé yacía boca arriba. Al contrario que la macabra escena que había a menos de un metro de su cuerpo, el pequeño Tommy daba la sensación de encontrarse sumido en un plácido sueño. Transmitía una dulce sensación de tranquilidad, que a los vástagos, y especialmente a Fabrizio, incomodaba bastante. A Ed, sin embargo, el pequeño le resultaba un pequeño cocktel de sangre limpia y fresca, equiparable a los vinos conservados durante años en las polvorientas bodegas de los palacios más celebres de Francia. Como cabía esperar, no había ni el menor rastro del medallón. Recuperándose de la batalla, se dirigió a Ed en busca de una respuesta que sabía que no iba a conseguir. Al menos no en ese momento.
-¡¿Pero que coño ha sido eso?! ¡Y deja de mirar al crío así, me repugnas! Además, no tienes ni para empezar…
-Déjame en paz. Discutiría contigo, pero amanecerá en menos de media hora y tenemos que largarnos ya si no queremos acabar mal la noche.
-Bien, vámonos. El sótano de la granja servirá. ¡Corre!
-¿Piensas dejarlos tirados? – pregunto Ed, sorprendido. Fabrizio estaba dispuesto a largarse abandonando a su suerte a sus dos compañeros lastimados.
-Pues carga tú con ellos. A mi el pijo fascista me la suda. El otro empezaba a caerme bien, pero bueno. Ya le recordaremos.
Y dejando a Ed con la palabra en la boca, giró sobre sus talones y se perdió entre los árboles. Ed, invadido por el asombro y apremiado por la inminente salida del sol, rodeó el arbol que ocultaba a Tales totalmente petrificado. Su rostro mostraba pavor, y sus ojos permanecían totalmente abiertos. daba la impresión que se salían de sus órbitas. Cargó con él al hombro y dió unos pocos pasos situándose al lado del cuerpo inconsciente de Sébastien. Pese a sentir un cierto desprecio por el aristócrata, el escocés se sentía incapaz de dejarlo tirado. Pero no había elección. Sébastien estaba destinado a terminar sus días esa noche. En un intento por salvarlo, rasgó su abrigo mugriento y dejó un trozo en la senda que les llevaría al refugio en la granja de Arthur.
-Lo siento. No puedo hacer más por ti.
Y salió detrás de los pasos de Fabrizio, al que todavía podía seguir el rastro que desprendían los viejos ropajes, posiblemente sustraídos a algún indigente alguna noche de cacería. Diez minutos quedaban para el amanecer, aun así el vampiro sin rostro, con su compañero a hombros, ya habían llegado a las puertas del sótano de la casa de campo. Era una de esas puertas dobles de madera, posicionadas casi horizontalmente, que se situaba justo a las faldas de la casa. Por los restos que había alrededor, dentro debían de guardar la leña para las frías noches de invierno. Ed dejó a su compañero en el suelo y abrío la puerta doble que le llevaría a la salvación. Dentro, Fabrizio se había acomodado dentras de unas máquinas aserraderas. Sin perder el tiempo, volvió a coger a su compañero a hombros y entraron para dentro. Retiró las herramientas que había apoyadas en un rincón y recosto a su paralizado compañero para que descansara. Se arrimó a la puerta para cerrarla, y lanzó un último vistazo al escenario donde Sébastien terminaría su escena. Con suavidad, las puertas se cerraron y todo se sumió en la más profunda oscuridad. Incapaz de dormir hasta cerciorarse de que su compañero no volvería, Ed aguardó sentado en una mesa la llegada del amanecer.
No lejos de allí, un eco de esperanza se abría camino entre la maleza. Sébastien, dolorido, parecía volver en sí. Se sentó primero para recuperarse gradualmente del golpe que había sufrido de manos de la bestia. Sintió que al menos dos costillas habrían pagado el precio por su torpeza. Poco a poco, y con ayuda de una rama muerta que encontró a su alrededor, consiguió ponerse en pie. Una vez retomada por completo la consciencia, miro su precioso reloj de oro blanco y titanio y vió que le restaban diez minutos para la salida de su peor pesadilla. Sin tiempo que perder, Sébastien estaba dispuesto a aguantar el dolor para llegar sano y salvo con el resto de sus compañeros. Ya tendría tiempo de descansar más adelante y reponer fuerzas. Totalmente desubicado, no sabía por donde tirar. No había ni rastro de pisadas que le indicaran cual era el camino a seguir. Junto a los cuerpos sin vida de Vertrem y el bebé, Sébastien alcanzó a visualizar un pequeño trozo de un mugriento y maloliente abrigo de tela de lana. Tiró la rama que le servía de apoyo y se apresuró a seguir la senda que el pequeño trozo de tela marcaba. Cojeando y corriendo a la máxima velocidad que pudo, Sébastien supo de inmediato que si se encontraba allí era porque Fabrizio se había negado a llevarlo consigo. Por eso no se sorprendió en absoluto. Ya habría tiempo para la venganza, pero primero tenía que salir del aprieto.
Sufriendo un dolor que cada vez le hacía correr más despacio, el aristócrata consiguió divisar entre los árboles la casa del granjero. No le hizo falta mirar el reloj para darse cuenta que el sol estaba a menos de dos minutos de asomar entre las montañas. Tan deprisa como pudo, fue acercandose a la puerta doble de madera que le protegiera de una segunda muerte terrible y dolorosa. Cuando le faltaban poco más de quince metros para llegar, los primeros rayos de luz comenzaron a hacer presencia en el jardín de la casa. No le daría tiempo. Ocultó su rostro en el grueso abrigo con la intención de protegerlo de los mutilantes rayos que le atacaban por la izquierda.
-¡Abridme la puerta! ¡Deprisa!
Siguió avanzando ante la desesperante escena que visualizaba justo enfrente. La puerta no mostraba el minimo indicio de estar abríendose. Mientras tanto, las primeras llagas provocadas por las graves quemaduras empezaban a aflorar en el reverso de su mano izquierda. Sabía que su mano no podría sostener más el abrigo que le protegía la cara. Si esa puerta no se abría, sería su fin.
-¡Abrirla joder!
Un segundo después, uno de los portones pareció abrirse lentamente. Justo detrás, Sébastien consiguió visualizar un rostro desconfigurado que se ocultaba detrás de unos trapos manchados de gasolina. Aquel fue el rostro mas bello que jamás había visto en su no-vida. En un último intento, lanzaría su cuerpo en dirección al agujero. Si no llegaba, le esperaba un horrendo final, pero tenía que intentarlo. Soltó el abrigo que le protegía la cara y se lanzó al vació. Los rayos de sol quemaron su mejilla izquierda, la mano estaba repleta de ampollas y la sangre manaba por doquier. Pero de inmediato, la oscuridad volvió a rodearlo por completo. Con una herida en la cabeza que había que sumarle a las demás, Sébastien volvería a ver la Luna en el cielo al menos por una noche más.
FIN
1 comment 28 Abril, 2006
Entre robles y abedules (parte III)
super(parte2);
Los cuatro se adentraron en el bosque. El olor a madera vieja y hojas húmedas envolvían a los vástagos, a la par que la luna jugaba a asomarse tras un collado desgastado por el viento. La extraña sensación del cazador cazado atormentaba a Fabrizio más que a cualquiera de sus compañeros. Se sentía observado, débil ante la oscuridad producida por los robustos troncos de los árboles, enojado ante la idea de distinguir a Sébastien unos pasos ante sí, portando unas golosas gafas de visión nocturna. La idea de arrancárselas de la cara iba y venía de su cerebro constantemente, pero su prudencia ante el conocimiento de las influencias del francófono hacían que se limitara a sujetar su rifle de caza mayor con firmeza y morderse la lengua hasta que ésta le pidiera clemencia. Tras unos cuantos pasos, se detuvieron en seco.
-¡Sshht! Creo que puedo verle. – susurró Ed con voz de serpiente- Ahí le tenemos.
Unos ojos incandescentes, acompañados del inconfundible llanto de un bebé, se movían entre los árboles. Vertrem avanzaba a pasos agigantados entre los robles y abedules, pronunciando extrañas palabras ininteligibles en voz baja.
-Bien, lo importante es no cometer locuras. -comentó Sébastien, en base a los antecedentes de su compañero italiano- No vayamos a hacer estupideces ahora.
Dos fuertes disparos salieron del fusil de Fabrizio, a la par que un olor a polvora invadía el ambiente. El día se les echaba encima y no había tiempo de planes ni de emboscadas. La metralla de los dos cartuchos impactó contra un roble de unos doscientos años, a pocos metros del fugitivo.
-Grave error – comentó Sébastien con aire superior. Le siguió Tales.
-¡¿Pero tu eres gilipollas o que coño te pasa?!
A estas alturas, Vertrem se había girado hacia ellos con unos ojos cada vez más brillantes, que dejaban ver la expresión de su mirada, cada segundo más furiosa. En su mano izquierda portaba al pequeño, colgado de los pies, mientras la mano derecha envolvía el medallón recelosamente. Invadido por la ira, lanzó un rugido perfectamente audiblea varios kilómetros a la redonda, y le dió dos coléricas patadas al suelo. En cuestión de segundos, el follaje de los árboles inmediatos se desplomó a los pies descalzos de Vertrem, permitiendo a la luz de la luna penetrar entre las ramas de los árboles desnudos. Con otro rugido, mezcla entre cólera y dolor, Vertrem arrancó el medallón de su cuello y lo enroscó alrededor del bebé. Con movimientos rituales, levantó al pequeño Tommy más allá de la altura de su cabeza, y un fino rayo de luz golpeó en el centro del medallón.
Una luz cegadora invadió repentinamente el bosque. Los vástagos , ocultos tras los árboles ante la incertidumbre de los próximos acontecimientos, cargaron sus armas, con serias intenciones de evitar que Vertrem hiciera el más minimo movimiento. Al fin de al cabo, cuatro contra uno era una gran ventaja que no debían desaprovechar. Cuando todo volvió a estar en la penumbra, los cuatro salieron de sus escondite dispuestos a llenar de plata y plomo al vampiro de los ojos rojos. Pero Vertrem no estaba allí. No al menos el Vertrem que conocían. En su lugar se encontraba una bestia peluda de tres metros de alto, de aspecto lupino. De su boca, infestada de afilados dientes, manaba una corriente de baba y sangre, que manchaba el medallón situado en medio de su abultado pecho, adelantado incluso al pronunciado hocico de la bestia. Atadas a la encorvada columna vertebral, las cuatro extremidades desembocaban en afliadas garras capaces de triturar el acero con la misma facilidad con la que se trincha un cordero en nochebuena.
Esa escena hizo que a todo aquel que la mirase le temblaran las piernas. Tales vió pasar frente a sus ojos, una vez más, la escena en la cual unos lupinos devoraban a sus padres cuando él era solo un niño. Debido a un fuerte trastorno mental, Tales entró en un profundo estado catatónico. Cada vez que el loco se cruzaba con un canino, sufría cierta convulsión, proporcional al tamaño y la agresividad del animal. Y la bestia que se les plantaba delante le provocaría un shock de al menos cuatro horas.
- Tres contra uno. Olvidaos, aquí el plomo no sirve. Tomad, plata. Ed, tu vé por detras y atácale por sorpesa. Seb, dispara en cuanto te lo ordene.
Fabrizio parecía dominar la situación. Aunque a Sébastien le irritara considerablemente, al anarquista las improvisaciones bélicas no se le daban del todo mal. A la señal, los archirivales se pusieron a disparar contra la bestia de la manera más brutal y salvaje posible. Mientras Sébastien lanzaba una ráfaga con su M16, Fabrizio había vaciado los dos cartuchos de su rifle, y con gran destreza, consiguió desprenderse del arma al tiempo que dos UZI salían de los bolsillos de su abrigo con la intención de lanzar a Vertrem unos cuantos pasos hacia atrás. Una vez que Sébastien hubiera terminado con su rifle de asalto, no pasaron dos segundos para que una Colt CAR-15 saliera a escena.
Ed, a su ritmo, preparaba los doce cuchillos de plata ocultos en sus mugrientas botas, dispuesto a clavar sus doce filos entre los brazos del monstruo. Con unos cuantos impactos de bala, Vertrem no parecía dar indicios de debilidad. Con un fuerte rugido, la bestia saltó impulsado por los troncos de los árboles hasta conseguir lanzar a Sébastien de un zarpazo unos quince metros entre la maleza. El cuerpo inconsciente del aristócrata, sumado al de Tales y a un amanecer cada vez más cercano, hacía que Ed y Fabrizio hicieran lo posible por agilizar el asunto y darle muerte de una vez por todas. La suerte no tardó en llegar. En un ataque por la retaguardia, Ed lanzó ocho de los doce cuchillos, que acertaron en la espalda del monstruo. Éste, olvidandose del vástago que tenía enfrente, giró sobre sí mismo para encararse con el autor del ataque. Sin darle tiempo a lanzar ni siquiera una mirada de odio, los cuatro cuchillos restantes se clavaron en el pecho de Vertrem. Afortunada o desafortunadamente, uno de los impactos se preocupó de dar justo en el centro del medallón.
Continuará
2 comments 17 Abril, 2006
Entre robles y abedules (parte II)
super(parte1);
Los nudillos de Sébastien produjeron un sonido seco al contacto con la puerta de roble de Lester House. Tras oirse unos pasos ,una voz ronca y amenazante sonó desde el otro lado.
-¡Marchaos! ¡Dejadme en paz!
Sébastien golpeó la puerta una vez más. Nada. Aunque faltaban unas pocas horas para el alba, no estaban dispuestos a marcharse con las manos vacías. La mano del aristócrata se dispuso a golpear la puerta por tercera vez, pero una mano áspera la detuvo en seco.
-Déjame a mí. – Fabrizio se interpuso entre la puerta y sus compañeros.-Os voy a enseñar como se llama a la puerta.
Dos fuertes puñetazos golpearon la puerta con una fuerza bruta que hizo que pequeños pedazos del estucado de la pared cayeran a los pies del italiano. En los alrededores, un alto número de aves vio interrumpido su apacible sueño y habian cogido vuelo en busca de algún otro lugar para seguir durmiendo. Tras el sonido de dos cerraduras y un cerrojo, dos tubos metálicos de un par de centímetros de grosor precedieron a un hombre desgastado y con cara de muy pocos amigos.
-¡Os he dicho que os marcheis!- gritó el hombre, esta vez con cierto tono nervioso, ante la imponente figura de Fabrizio- ¡No tendré ningún problema en utilizarla!
-No os dejeis engañar por la primera impresión, – comentó Tales en la retaguardia – el tío esta que se mea del miedo. Puedo verlo clarísimamente. – movió la nariz olisqueando el aire – Sí, definitivamente se ha meado del miedo.
-¡Tú, dinos donde está Vertrem! ¡Tenemos prisa!
-¿Quien? ¡Sabeís su nombre!¡Hijos de Satanás! ¡Sois amigos de ese desgraciado! ¡Me habéis robado a mi hijo! ¡Lo pagareís con vuestra sangre hijos de puta!
Arthur se echó dos pasos hacia atrás a la vez que Fabrizio se había adelantado otro más, cruzando el umbral de la puerta. Sébastien, adelantándose antes de que la situación se les fuera de las manos, apartó al anarquista de un empujón, y fijó su mirada en los ojos del campesino. Las tensas miradas de lobo duraron tres segundos, suficientes para lograr que Arthur bajara la escopeta y Sébastien tuviera tiempo para pensar la idea equivocada que iba a deslizar en la mente de su nuevo adversario.
-Buenas noches. Me soy el Teniente Beaumont – dijo al tiempo que enseñaba un impoluto pañuelo doblado que llevaba en el bolsillo de la chaqueta, a modo de identificación – y estos son los agentes Jersey, Smith y Clarence. Interpol. Andamos tras la pista de un peligroso criminal. Ha llegado a nuestros oídos que se mueve por estas tierras. Quisiéramos que nos respondiera a algunas preguntas. Algo rápido, pues no andamos bien de tiempo.
- ¡Ese desgraciado se ha llevado a mi hijo! Se ha ido hacia allí – respondió, señalando hacia el bosque – Recuperad a mi hijo, por favor. Mi mujer falleció y es lo único que me queda.
El campesino se derrumbó envuelto en lágrimas a los pies de Sébastien.
-Haremos lo que podamos. No prometemos nada. Muchas gracias por su colaboración. -se dió la vuelta para dirigirse al grupo – Ya sabemos lo que hay que hacer. En marcha.
Fabrizio fulminó con la mirada a su autocrático compañero. Se había salido con la suya, y esto le enfurecía notablemente. En un intento de autocontrol, consigió calmar a la bestia que llevaba dentro. Con agrado le hubiera gustado ver la cabeza de su amigo separada del resto de su cuerpo.
-Sí, a mí a veces también me desquicia un poco. – rió Tales nerviosamente.
Los cuatro se dirigieron hacia sus correspondientes vehículos. La cosa se iba a poner fea en custión de minutos, y necesitaban cualquier cosa para poder solventar la situación lo antes posible. Abrigos, botas, cinturones y bolsillos. Cualquier lugar era bueno para llevar el arsenal necesario para terminar con Vertrem y recuperar el misterioso medallón.
-Tenemos una hora antes de que salga el sol. – comentó Ed – Aquí amanece más temprano.
Continuará
Add comment 11 Abril, 2006
Entre robles y abedules (parte I)
Dundee, Escocia. 2:27 a.m.
Vertrem había huído de la ciudad. Aquel misterioso hombre ataviado con viejos harapos y un sombrero remendado se había llevado consigo el medallón, dispuesto a no devolverlo jamás. Aquel extraño objeto poseía extraños poderes, que no tardardarían mucho en desvelarse.
***
Sonó el teléfono.
- Sebi, deja lo que estés haciendo. -dijo Tales con aire impaciente – Vertrem se ha dirigido a Bonnyton.
- Sébastien – replicó éste con un notable acento en la e – Te he dicho mil veces que me llamo Sébastien. Bien, ya voy. Avisa a Ed y al descerebrado de Fabrizio que partimos en 10 minutos. Y que lleven su furgoneta, no quiero tener que cambiar de coche otra vez.
Cargaron el material en el flamante BMW negro y partieron sin más dilación a la aldea de Bonnyton, unas pocas millas al noreste de la ciudad. Bonnyton consistía en unas pocas casas agrupadas alrededor de una descuidada abadía de estilo gótico, acompañados de una vieja tasca donde servían uno de los mejores whiskys de la zona. A las afueras del pueblo, viejos caserones y granjas, accesibles por caminos rústicos y carreteras secundarias, se erguían entre frondosos bosques de abedules y robles. Por lo general, Bonnyton era un pueblo tranquilo.
Pero aquella noche, todos sus habitantes se encontraban en la plaza. Vestidos de franela y protegiéndose del frío con abrigos de piel y mantas, sus rostros manifestaban expresiones de inquietud y cierto pavor. Portando un viejo candil, el que parecía ser el alcalde de la aldea tranquilizaba a sus ciudadanos ante el último suceso ocurrido a las afueras de la villa. Ed, con presencia invisible, se acercó al tumulto, con intención de descubrir que es lo que había roto el sueño de los habitantes del pueblo.
- Se ha llevado al pequeño Tommy – sollozaba una señora de unos sesenta años- Pobre Arthur, lo estará pasando fatal. Su único hijo, ¡sólo es un bebé!
-Ha dicho que no quiere que nadie le moleste, y lo entiendo. – comentó un señor con un poblado bigote gris- Mañana subiré a Lester House a ver como se encuentra.
¡Vertrem!, pensó Ed para sus adentros, ¡Lo tenemos!. Con su especial habilidad para los desplazamientos rápidos y silenciosos, la rata de cloaca se dirigío a sus compañeros para mantenerlos al corriente de todo. Pese a que Ed no podía mostrar su desconfigurado rostro en público, era sin duda el mejor informador del grupo.
-No tenemos mucho tiempo -comentó Fabrizio- Hay que ir a buscar a Arthur, interrogarle, ir tras Vertrem y recuperar al medallón. Y si podemos, le devolveremos al chico sano y salvo.
- La última vez que seguimos tus planes, casi muero por segunda vez. – replicó Sébastien.
La tensión aumentó momentáneamente entre los dos vástagos. Quizá su rivalidad natural, equiparable a la de los perros y los gatos, haría tambalear seriamente la estabilidad del grupo. A menudo los cuatro se preguntaban qué es lo que les habia llevado a seguir el mismo sendero en su no-vida. Al fin de al cabo, un grupo formado por un loco, una rata de cloaca sin rostro, un anarquista desquiciado y un aristócrata en decadencia era algo que no era muy común entre los miembros de la Camarilla.
Continuará
1 comment 9 Abril, 2006
Desaparecido Carl,
Es de sobra conocido por todos y todas que las barras de los bares los fines de semana son, sin duda alguna, el marco ideal para resucitar nuestros más profundos pensamientos filosóficos. Y este fin de semana no fue, en absoluto, ninguna excepción.
Comenzamos desde el principio. A mediados de semana, recién llegado de la universidad, me dispuse a estar durante media horita delante de la caja boba, a esperas de que surgiera un buen plan o simplemente, algo mejor que hacer. Como era de esperar, no había más que porquería asi que le eché un vistazo al canal Natura. Curiosamente, estaban echando un documental de la serie Cosmos, del desaparecido Carl Sagan. Recordando ese rostro que salía en la pantalla,a menudo protagonista de mis clases de Filo en el instituto, descubrí que hubo una serie de comentarios que vinieron a mi mente bastante tiempo atrás. Comentarios que el viernes noche volvieron una vez más.
Así que, cerveza en mano y con el codo apoyado en la barra, empecé a desvariar, con un amigo al que también se le suele ir la olla bastante, aunque quizás no tanto como a mí. Resulta que Carl Sagan se dedicó a llenar una urna bastante grande con abundante agua (unos 60 litros), carbono, un poco de sal (NaCl), nitrógeno, potasio… concretamente, lo necesario para crear un cuerpo humano. Revolvió durante un tiempo y … obviamente, no ocurrió nada. “Al fin de al cabo” dijo, “es el orden preciso de esos mismos átomos los que forman un ser humano”. Y ahi ya fue cuando desvarié del todo. Como Carl seguía diciendo, todo en el universo se reduce a los átomos. El hecho tan simple de escribir a lápiz en un papel se simplifica (o se complica segun quién lo mire) a una serie de átomos ordenados de una manera precisa (nosotros), que cogiendo otro grupo de átomos en un orden concreto (el lápiz), dejan un último rastro de átomos (las letras) en una superficie formada, una vez más, por átomos ordenados de una manera establecida (el papel). Y así podría estar durante horas.
Lo que más me llamó la atención no fue el hecho de los átomos en sí, sino el asunto de que hace un par de años esos mismos comentarios rondaran por mi cabeza del mismo modo en el que aquel día lo estaban volviendo a hacer. Con esto me planteo una duda, ¿seré un filósofo, o simplemente soy un friki borracho común al que se le va la olla de una manera considerable?
Ahí dejo la pregunta.
3 comments 19 Marzo, 2006


